Tener una autoestima alta es importante porque influye en gran medida en las decisiones que tomamos. En otras palabras, tiene una función de motivación que permite a las personas cuidar de sí mismas y explorar todo su potencial al máximo. Quienes tienen una autoestima fortalecida trabajan persistentemente en el cumplimiento de sus metas y aspiraciones personales, mientras que aquellos que no la tienen, suelen considerarse a sí mismos como no dignos de resultados felices, o incapaces de alcanzarlos. Ellos de igual manera pueden tener metas ambiciosas, pero por lo general carecen de la determinación necesaria para hacer que las cosas sucedan.
Un individuo con valor propio alto tiene también un alto nivel de autoconocimiento, es decir, es consciente de cuáles son sus mayores fortalezas y habilidades, así como sus limitaciones y debilidades. Esto es útil especialmente al momento de trazar metas, pues le permite ser más objetivo respecto a la factibilidad de lo que quiere alcanzar. Se acepta tal y cómo es, aun con sus defectos y sabe que lo importante es rodearse de personas que tengan aquellas características de las que él carece. Reconoce que trabajando en equipo llegará más lejos, por lo tanto, no se encierra dentro de sí, sino que aprende a pedir ayuda cuando es necesario.


